Una búsqueda eterna.
Durante una interesante lectura del texto "6 semiólogos en busca del lector" de Xechettoetal, me encontraba con un interesante semiólogo metódico y novelista: Umberto Eco (1932 - 2016), quien llamó mi atención por el hecho de que; a pesar de dedicarse al análisis de temas cotidianos de la comunicación, también tenía un particular interés por temas filosóficos y profundos como "el SER".
Citando preguntas de el libro antes mencionado:
¿Qué es eso a lo que Aristóteles llamaba ton on?
¿Qué es eso a lo que Aquino y el medievo llamaban ens?
¿Qué es eso a lo que denominaba substancia?
¿Qué es eso a lo que Heidegger llamaba Dasein?
¿Qué es el ser?
Todas estas preguntas claramente hacen alusión a una "realidad espiritual" o a una teología que varía ligeramente según el autor, pero todos coinciden en dos cosas: Sabemos que hay algo, ese algo parece estar organizado.Quiero rescatar y destacar; de manera personal, la búsqueda de estos autores sobre el ser y el sustento del mismo, Dios.
Leibniz pregunta ¿Porqué hay algo en vez de nada? entendiendo al "ser" como "algo". A lo que Umberto Eco responde -Porque sí-. Nuestro universo está repleto de entes, todo lo que existe es algo, por ende todo es el ser.
La pregunta sobre el por qué del ser, y del sustento del mismo -¿quién hizo todo esto, quién sostiene al ser? esconde la inquietud sobre la existencia de Dios. A mi interpretación; al decir -porque sí- Eco señala la complejidad de comprender el fundamento del fundamento, lo cual hace alusión a la complejidad de Dios por cuanto escapa de los lìmites de nuestra imaginación.
La búsqueda de Dios y de su comprensión no son -sea desde un punto de vista teólogo o no- un tema antiguo, si no que más bien es relativo a la pregunta del "Ser", la cual nos acompaña hasta el día de hoy.
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